5.8.05
Escuchando el radio, un radio mudo, un radio cybernético de esos en los que nadie habla y son hermosos, por eso, escuchándo entonces a nadie, vine, al rincón de los fragmentos y en la desenvoltura de lo que hacía olvidé que en verdad eso que hacía era tan irrelevante que podía darme el grandioso lujo de olvidarlo y decirlo, alentarlo y no mentir, como si fuese tan simple como el ritmo de una melodía electrónica, de tostador. Lo olvidé, la verdad lo olvidé. Ahora sólo veo como esta música muda que escucho me calienta las orejas y me hace pensar en que hay algo muy importante que quiero decir y que no puedo. No puedo decirlo. No puedo consevir la acción del dicho. No estoy de acuerdo y por eso, miento.
3.8.05
no voy a mentir otra vez, ya estoy cansada de los "puedo escribir los versos más tristes esta noche", y no estoy hablando de poesía y sí estoy hablando de emoción, ya sabes no, cuando corrompes el atrevimiento y caes en la tentación de hacer la experiencia equivocada, de tratar de escribir lo perfecto y terminar en el chiste más aburrido de una lágrima en la noche llorando por la pérdida, por qué más llorar, cuando ,
22.7.05
Hermana... andar y andar ilustrando lo que nos queda de ideal... buscando el coraje para dejar de ser superficie y malicia... ¿buscando el coraje o creándolo? Aún no tengo la respuesta y sólo quiero dejar de necesitarla, dejar de encontrar, dejar de esperar y hacer. Movimiento. Derecha Izquierda y sin voltear para atrás ni bostezar. En recuerdo creamos abismos mínimos que no se logran oponer en el amor. Aquí, estoy, nueva y crecida como siempre que me bajo de un avión. Te quiero.

Un choque
Para ir, retomar un instante, y percatarse de que a veces, en la vida, las caídas no son difíciles.
La facilidad, entonces, sólo recae en el dicho aquel de que dependerá de los ojos con que se mire.
Y miramos, eso sí que no pueden negarlo ni los ciegos. Mirar: fijar o dirigir la vista con atención, tener un objetivo, reflexionar las cosas antes de decirlas. Esta será la aposición que más nos interese en las justificaciones siguientes. Pensar será, tal vez, el mejor instrumento para eso de la facilidad.
Tenemos que tomar un ejemplo y hacer de él un hecho vivo que todo ser humano que mire pueda entender.
Sí, a mi también me pasa a veces que no puedo, simplemente no puedo darme cuenta de que la banalidad es, o puede ser, un buen pretexto para existir y alimentarse de los inventos de otros, de las realidades abiertas de otros, de las miserias y ficciones de otros, de todos.
Pero al final para eso también tenemos que fijarnos bien y dejarnos conmover o no, dejarnos llevar por el acto del pensamiento o no.
Siempre hay más posibilidades y siempre termina casi al mismo tiempo que las mil decisiones existentes que desaparecen cuando se escoge una. Me robo la frase entonces: “Despacio que llevo prisa”.
10.6.05
Entonces todo mal tiene dos remedios... lo has dicho tú, Dumas.
Y el problema será pues cuando hablemos de los males, cuando no baste con decir que sólo el tiempo y el silencio, que todo eso soluciona. Nada que.
¿Estás seguro? Sí, te escucho. Leer da la respuesta correcta al juicio del mal, has dicho.
Perdona, no te entiendo. Ah, bueno, pero eso quiere decir algo distinto. Mira Alejandro, si tomás el ejemplo de la mesa que desaparece bajo un mantel y te basas entonces en la creencia de las transparencias y los dobleces de las dimensiones ¿cómo? Es decir, ¿Cómo vamos a justificar que el silencio lo remedia, que el silencio puede tomar la forma que el no-oyente escoga para sanar la herida de una pérdida, como la de la mesa por ejemplo, como la del conejo dentro del maldito sobrero. Pues es maldito hombre, qué otro sombrero hace sonreír a tantos infantes, dímelo tú que eres espadachin y que caminas con esos sombreros y esos paraguas. No sé Alejandro, no sé. Tu fuiste el que escribió que Todo mal tiene dos remedios y que esos son el tiempo y el silencio, pero pues de todos modos el tiempo en el tiempo que escribiste eso era distinto al de ahora que lo venimos a reelear y a buscar en él un análisis, no en el tiemo digo, si no en lo escrito. Lo tuyo escrito. Hombre pues claro! ¿Por qué no habría la gente de leer tu obra? ¿Qué dices? Perdón te escucho muy lejos. Sí, aunque tú te desvanezcas vamos a leerte, a analizar por qué se te ocurren los males, y cuáles son esos que sólo con el tiempo y el silencio se remedian, o se curan. No, nadie piensa que estás loco. ¿Tranquilo? Sí, puedes estar tranquilo entonces y quedarte callado mientras ves como tranvía pasar al tiempo ¿Que si me quedo? Claro, aquí me quedo.
Y el problema será pues cuando hablemos de los males, cuando no baste con decir que sólo el tiempo y el silencio, que todo eso soluciona. Nada que.
¿Estás seguro? Sí, te escucho. Leer da la respuesta correcta al juicio del mal, has dicho.
Perdona, no te entiendo. Ah, bueno, pero eso quiere decir algo distinto. Mira Alejandro, si tomás el ejemplo de la mesa que desaparece bajo un mantel y te basas entonces en la creencia de las transparencias y los dobleces de las dimensiones ¿cómo? Es decir, ¿Cómo vamos a justificar que el silencio lo remedia, que el silencio puede tomar la forma que el no-oyente escoga para sanar la herida de una pérdida, como la de la mesa por ejemplo, como la del conejo dentro del maldito sobrero. Pues es maldito hombre, qué otro sombrero hace sonreír a tantos infantes, dímelo tú que eres espadachin y que caminas con esos sombreros y esos paraguas. No sé Alejandro, no sé. Tu fuiste el que escribió que Todo mal tiene dos remedios y que esos son el tiempo y el silencio, pero pues de todos modos el tiempo en el tiempo que escribiste eso era distinto al de ahora que lo venimos a reelear y a buscar en él un análisis, no en el tiemo digo, si no en lo escrito. Lo tuyo escrito. Hombre pues claro! ¿Por qué no habría la gente de leer tu obra? ¿Qué dices? Perdón te escucho muy lejos. Sí, aunque tú te desvanezcas vamos a leerte, a analizar por qué se te ocurren los males, y cuáles son esos que sólo con el tiempo y el silencio se remedian, o se curan. No, nadie piensa que estás loco. ¿Tranquilo? Sí, puedes estar tranquilo entonces y quedarte callado mientras ves como tranvía pasar al tiempo ¿Que si me quedo? Claro, aquí me quedo.
15.5.05
Justo cuando me estaba peleando de lo lindo con el iTunes para hacerlo tocar un cd que incertaba e incertaba e incertaba y nunca tocó... comenzó a llover. Me detuve sin inmediatos y ahí me tuve que quedar, en la resignación de que no era posible, de que la barita mágica de la tecnología me estaba fallando, que me habían engañado dándome una que mide tu nivel de desesperación y deja de funiconar. Que envidia, a veces sí me da mucha envidia esa gente que tiene el control de una máquina por completo, como magia, que hace magía con eso de las luces sonidos y ... tecnología pues. Terror y belleza ¿no? Aparatos del demonio que nos poseen poco a poco haciendo que olvidemos las baritas mágicas reales, las hechas para las manos, las largas y que tienen parecido con Pinocho, las que si nos obedecen (dicen)... ... ... some kind of wonderful.
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