18.7.07

Tengo ganas de escribir que estoy enamorada.
Que amo el instante que pierdo cuando lo nombro.
Que leo en mi la sutil vida de un hombre, uno verdadero.

2.5.07

en abril...

En abril hubiera tenido que venir a decir que me disculpes por aquella carta;
que te olvides de tantas patrañas y la dejes ser libre y feliz;
que en esa felicidad me dejes entrar y ser la profundidad misma de lo que pasa;
que ya no te tomes la píldora del fin de semana porque el corazón no ve por el alma, sino por la sangre que emana; que lo que venga vivir lo dejes existir, y si te invita vayas, sonriente pero desconfiada; que la admiración siga llenando de fuerza el camino incierto por el que el ignorante siempre pasa; que gracias, muchas gracias.

29.3.07

Fábula ¿moraleja?

Un día se preguntó por qué la leche con miel es tan reconfortante. Obviamente pasaba un trago al tiempo de la reflexión. Primero se le ocurrió que la duda misma te distraía y te hacía olvidar aquello que te motivó a tomar el trago de leche con miel. Leche Caliente. Después pensó que era el calor que hacía arder la garganta, logrando así que cualquier nudo se desatara. También quiso creer en los poderes curativos de la miel, en la sensación de la taza quemando sobre los labios, en el sonido relajante de la cuchara resbalándose ligeramente hacia la boca con cada sorbo.

No podía descubrirlo, era una de esas cosas que simplemente sucedían, como las razones que la hacían seguir bebiendo leche caliente con miel de vez en vez, de día en día.